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lunes, 27 de julio de 2009

Google Wave vs Facebook y Twitter.


Tomado de www.google.com.

Presentando ‘Google Wave’, la nueva herramienta colaborativa que permite a los usuarios “comunicarse y trabajar juntos a través de texto, fotos, vídeos, mapas y más”.

Según se asegura en este post oficial (una de las pocas pistas que la compañía nos ofrece sobre este nuevo producto), el usuario podrá crear una ‘ola’ (’wave’) y va a añadiendo contactos a ella. Cualquier persona dentro de esa ‘ola’ puede ir añadiendo texto, fotos, gadgets, feeds de medios de comunicación, etc, y de esta manera ir interactuando.

Por ahora no está disponible para el público (tardará en ver la luz varios meses), pero en esta captura podemos ir viendo que dentro un ‘wave’ nos podemos encontrar la lista de nuestros contactos, mensajes de entrada que recibimos, mensajes corto de texto que escriben nuestros amigos (al estilo Twitter o Facebook), o fotografías y vídeos compartidos, los cuales incluyen comentarios. También podemos incluir aplicaciones online dentro de un ‘wave’ o jugar con nuestros contactos vía web.

Como pueden ver, ‘Google Wave’ pretende competir con Facebook y Twitter, las aplicaciones sociales que permiten estar al tanto de la actualidad generada por tus contactos, y que poco a poco se están convirtiendo en el espacio al cual acudir para encontrar información. Pero este nuevo producto tiene el plus que solamente Google puede ofrecer: tecnología e integración con otros servicios populares ya existentes.

Por ejemplo, según estamos escribiendo texto, ‘Google Wave’ nos puede ir sugiriendo palabras que tienen sentido, y que están basadas en el Procesamiento del Lenguaje Natural (ver este vídeo explicativo). Además, todo el entorno en el cual escribimos, chateamos, vemos vídeos, etc. está desarrollado en HTML 5, el próximo estándar web que permitirá a los desarrolladores crear aplicaciones ricas, dentro de las cuales se podrán por ejemplo reproducir vídeos de manera nativa. Por ello, a ‘Google Wave’ no se puede acceder con la mayoría de los navegadores web disponibles en estos momentos en el mercado, y habrá que instalarse las últimas versiones de productos como Firefox, Google Chrome u Opera que irán saliendo en breve.

Así mismo, y como viene ocurriendo en todos los productos que Google quiere popularizar (sobre todo, cuando ya existen otros muy similares en el mercado), ‘Google Wave’ es abierto y por ello se han abierto dos frentes para que cualquier desarrollador puede interactuar con él y, de esta manera, se pueda tanto escribir como leer información dentro suyo. El primer frente es el de los protocolos, y en ‘waveprotocol.org’ nos explican cómo ‘hablar’ con la nueva plataforma para intentar conseguir que ésta se convierta en el estándar de comunicación en la WWW.

Y el segundo tema es de las APIs, para facilitar el trabajo a los desarrolladores creando interfaces para interactuar. Así, en esta página web oficial podréis encontrar muchos recursos tanto para crear mensajes automatizados en un ‘wave’ (por ejemplo, para escribir un comentario desde nuestro móvil) como para embeber la información de ‘Google Wave’ en vuestra página web.

Sin embargo, algo que aún no se ha comentado es el potencial que ‘Google Wave’ tiene, en caso de popularizarse, con otras herramientas ya existentes de Google. Así por ejemplo, podremos incluir dentro de un ‘wave’ la posición geográfica de un amigo a través de ‘Google Latitude’, charlar con un familiar a través del Videochat de Gmail, llamar por teléfono a nuestros contactos con ‘Google Voice’ o compartir documentos de ‘Google Docs’.

Bueno amanecerá y veremos...pero ya sabemos se trata de Google y los chicos del Googleplex siempre saben como impresionarnos.

lunes, 18 de mayo de 2009

Los Límites de la atención humana en la era de la información.

Tomado de "El Malpensante"


Mucha gente joven lleva la multitarea al extremo, en particular cuando se trata del consumomediático. He visto cómo mi hermano de22 años veía la televisión mientras hablaba por teléfono, chateaba con varios amigos, redactaba un email y actualizaba su página de Facebook. Y como los psicólogos cognitivos bien saben, la atención humana es bastante limitada. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, cuando intentamos hacer más de una cosa a la vez somos menos eficientes o estamos más propensos al error. Esto es así porque la multitarea es en realidad un proceso de división de la atención, una constante interrupción y reanudación de tareas.
 
Adquirir nueva información requiere de una atención particularmente concentrada, lo cual incluye la capacidad de ignorar las distracciones. Para absorber la información contenida en un boletín de la CNN, por ejemplo, no solo debemos dirigir nuestra atención hacia la persona que está hablando, sino también filtrar los titulares en directo, la actualización de las noticias y el flujo de información financiera en la parte inferior de la pantalla. Torkel Klingberg, profesor de neurociencia cognitiva en el Instituto Karolinksa, Suecia, y autor de The Overflowing Brain, lo dice de forma muy sencilla: “Si no centramos nuestra atención en algo, no lo recordaremos”. Dicho de otra forma: la atención es un componente esencial en el aprendizaje.
 
Michael Posner, profesor emérito de psicología en la Universidad de Oregon, considera la atención como un sistema de tres redes: de alerta, orientadora y ejecutiva. La red de alerta se refiere al estado de vigilancia necesario para atender a la información, mientras que la red orientadora comprende el proceso por el cual respondemos a estímulos como el movimiento, el sonido o el ruido. La red de atención ejecutiva es la más especializada, sobre la que tenemos un control consciente. Si intentamos estudiar para un examen o leer una novela, la usamos para dirigir y mantener nuestro foco, así como para reprimir nuestra reacción a alguna conversación cercana o a la televisión.
 
El entorno saturado de información en el que vivimos, como se ha visto, demanda con insistencia nuestra atención. La vida moderna –tanto en el trabajo como en casa– está tan saturada de información que Edward Hallowell, psiquiatra en Boston, cree que muchos de nosotros sufrimos lo que él llama carácter deficitario de atención, una forma de trastorno de la atención inducido por la cultura. Según Hallowell y otros psiquiatras, todos estos estímulos en conflicto nos evitan asimilar la información. “Para lo que mejor está equipado tu cerebro es para pensar, analizar, diseccionar y crear”, explica. “Y si siempre estás respondiendo únicamente a pequeños estímulos, nunca profundizarás”. El periodista John Lorinc apuntaba lo mismo en un brillante artículo sobre la distracción publicado en The Walrus, en su edición de abril de 2007:
 
A menudo parece como si el exceso de datos hubiera sustituido la clase de atención centrada y reflexiva que puede convertir esa información en algo útil. La disfunción de nuestro entorno informativo es resultado de su extraordinaria fecundidad. La tecnología de la comunicación digital ha demostrado una sorprendente capacidad para subdividir nuestra atención en compartimentos más y más pequeños; cada vez más parece como si la jornada laboral se hubiese convertido en una cuestión de interrumpir interrupciones.
 
En un informe reciente titulado Information Overload: We Have Met the Enemy and He Is Us, la firma de investigación Basex llegó a la conclusión de que las interrupciones representan el 30% del día de un oficinista, y que acaban costando a las empresas americanas 650.000millones de dólares al año. Otros estudios muestran que las interrupciones causan alteraciones importantes del rendimiento en las pruebas de inteligencia.
 
En muchos aspectos, la vida moderna –con internet en primer lugar– es un auténtico campo minado de distracciones. Esto plantea un desafío central para los medios, cuyo compromiso es informar al público. Una investigación de Pablo Bocz kowski, profesor de comunicación en la Universidad Northwestern, ha revelado que cuando consumimos noticias en línea lo hacemos en un tiempo significativamente menor que en papel, y que lo hacemos mientras estamos trabajando. Otro problema adicional es la naturaleza brusca de la publicidad en línea. Los anunciantes web intrusivos boicotean nuestra red orientadora, que evolucionó para responder rápidamente a los nuevos estímulos. Sin embargo, aun si fuéramos de algún modo capaces de eliminar la distracción hacia los anuncios, el gran número de artículos, titulares y contenidos de audio y video en las páginas web nos seguirían dificultando centrar nuestra atención. Tener que decidir hacia dónde dirigir nuestra atención y luego mantenerla hace que leer y retener las noticias sea una tarea inmensa.